Aún queda en mis labios
El dulce néctar de tus tibios senos
Aún queda en mi cuerpo
el perfume mágico de tu cálida piel
Aún queda en mis manos
la gloriosa silueta de tu celestial figura
Aún quedan en mis ojos
los grandes ojos de tu apacible mirada
y tus labios sedientos como pidiendo de mí
mucho mas de mí
Aún queda en mi olfato
el dulce aroma de tu delicado sexo
Aún queda en mis oídos
El compás melódico
De tu alterada respiración
Aún quedan en mi espalda
Tus feroces uñas llenas de pasión
Pero más aún, quedas en mí
Después del íntimo dialogo
En medio…
De la inmensidad de la noche
De la cómplice luna
Del silencio de las estrellas
Y del crujir de las olas.
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